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| Papa Bonifacio VIII |
En el año 1300 se celebró el primer Jubileo, bajo el pontificado de Bonifacio VIII, quien constatando la creciente concurrencia de los fieles de varios países, sobre todo a la basílica de San Pedro, proclamaba su celebración por bula del 22 de febrero de dicho año. La afluencia de peregrinos —que buscaban el perdón y la indulgencia— aumentó progresivamente en el transcurso del año.
Al principio se pensó en que la celebración fuera cada cien años; luego, en el mismo siglo- se estableció para cada cincuenta (como en el Antiguo Testamento); y finalmente, antes de que concluyera el siglo XIV, para cada veinticinco años. Para nosotros el último fue el Jubileo del año 2000. Sin embargo cada tanto se celebra algún Jubileo extraordinario, como el de la Misericordia, convocado por le papa Francisco.
De esta costumbre en la Iglesia surge lo que hoy conocemos y celebramos como boda de plata (aniversario veinticinco), boda de oro (aniversario cincuenta), etc.
En la Iglesia un Jubileo es convocado por una bula, un documento oficial y solemne que lleva la firma del papa. En la misma se mencionan los fundamentos, y se fijan fechas de inicio y finalización. Habitualmente el Jubileo inicia solemnemente con la apertura de la puerta santa en la basílica de San Pedro.
La actividad más importante suele ser la peregrinación a Roma, sobre todo a las tumbas de los apóstoles Pedro y Pablo. Para quienes no tienen esa posibilidad las diócesis designan algunas Iglesias como centro de peregrinación. Relevancia adquiere la reconciliación por el sacramento de la confesión, una de las condiciones para acceder a la gracia de la Indulgencia.
Generalmente toda la celebración suele animarse con un lema; una frase extraída de la Biblia.
El objetivo final es la renovación de la Iglesia, tanto espiritual como pastoral.
El próximo Jubileo se celebrará durante todo el año 2025.

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